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Políticas de mano dura sin una reforma migratoria

Ene 30, 2009

Durante la campaña presidencial, el presidente Barack Obama discutió la urgente necesidad de una reforma migratoria integral que ofrezca un camino a la legalización para los estimados 12 millones de inmigrantes indocumentados que actualmente residen en el país.

También prometió enfrentar este asunto dentro de los primeros 100 días de su administración. Pero algunas señales recientes de sus consejeros indican que probablemente posponga este asunto hasta el segundo periodo presidencial. Este sería un error serio y costoso.

El más claro indicio que refleja esta posibilidad vino del Jefe del Gabinete del presidente, quien dijo que sería difícil hacer de la reforma migratoria una realidad en el primer periodo presidencial.

La nominación de la Gobernadora de Arizona Janet Napolitano como Jefa del Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés) también manda una clara señal acerca de cómo su administración trabajará el asunto de inmigración.

Napolitano tiene fama de ser enérgica en favor de la reducción de la inmigración indocumentada. Ella fue la primera gobernadora que llamó a las tropas de la Guardia Nacional con el fin de asegurar la frontera México-Estados Unidos, firmó e hizo ley una de las propuestas más estrictas y anti-inmigrantes, y también empleó sanciones duras contra los empleadores con fuertes multas por contratar trabajadores indocumentados en el estado de Arizona.

Por otro lado, la Gobernadora también vetó muchas propuestas de ley antiinmigrantes que hubiesen podido tener repercusiones nefastas en la comunidad si hubieran sido puestas en vigor y también ha apoyado una reforma migratoria nacional.

Considerando que es la gobernadora de uno de los estados con un mayor sentimiento antiinmigrante se puede decir que su trabajo en este tema ha sido decente. Pero como Jefa de DHS ella tiene que enfrentar este asunto desde otro ángulo. Los derechos de los inmigrantes son derechos humanos y ella necesita encontrar un mejor balance en las políticas que se implementen.

Alguien bien familiarizada con la lucha en favor de los derechos de los inmigrantes es la nueva secretaria del trabajo, Hilda Solís. Desde esta posición ella podrá trabajar desde adentro para defender a los trabajadores y a los inmigrantes, atacando muchas de las tácticas anti-inmigrantes de la administración Bush. Pero ella sola no puede con todo el paquete.

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